Un día tenía que ser. Abrir un Sitio es crear un hábitat, un nido que albergue las pocas y pequeñas cosas que uno ha hecho en su ciclo. Quienes aquí acudan encontrarán, entre otro material, una serie de canciones que, en ningún caso, han sido escritas con pretensión de belleza. Responden a esencias vitales y representan lo más genuino de mi sentimiento, sin adornos. Es claro que el eje, el hecho determinante en la matriz de la mayoría de ellas, es el desarraigo. Este es el ropaje con el que se ha vestido mi sentir existencial. Hacia ahí ha devenido, supongo que a causa de mi transtierro precoz (exilio de mis padres). Esa es la marca determinante de toda mi actuación en la vida. Mis acciones, las cotidianas y las esporádicas, reconocen su razón de ser en el abandono - la pérdida - de mi lugar de origen. Y cómo “se canta lo perdido”, aquí está mi testimonio en tal sentido. Bienvenidos a este refugio en el que me protejo y me expongo. Que el material que contiene les agrade. Laureano
El paraíso quedó agitando un pañuelo, sin músculo evidente, con un gesto ajeno. Baranda de buque; balcón que se aleja; dársena en penumbra; ojos niños yermos. |